jueves, febrero 16, 2006

PUEBLA "DEMOCRATICA"

Por José Antonio Crespo

Lo que todos intuíamos sobre el secuestro de la periodista Lydia Cacho resultó confirmado, por si alguien todavía lo dudaba. Un episodio que nos remonta al viejo, viejísimo México, aún no superado.

El "rey de la mezclilla" poblano, Kamel Nacif -y empresario ejemplar, según Vicente Fox- estaba detrás de ese operativo, por haber sido mencionado por la periodista como cercano a una red de prostitución infantil en Quintana Roo.

Se trató de una venganza cuidadosamente planeada, para escarmiento no sólo de Lydia Cacho -para que "aprenda a volver a escribir"- sino del resto de los periodistas, para que no se sientan "Dios en el poder", para sentar un "precedente". Al fin que "la gente ni lee nada", le dice al empresario un periodista cómplice.

Por ello, Cacho fue "escoltada como artista", es decir, en condiciones deliberadamente tortuosas. Y que Nacif logró comprar al gobernador Mario Marín, al que le "gustan estos temas" -según él mismo confesó a su patrón-, y a la justicia del estado.

Hubo la intención inequívoca de provocar que se violara a la periodista mientras pisaba la cárcel -para regocijo de Nacif y sus amigos- y que se "volviera loca hasta que pida paz". Desde luego, Cacho no pidió paz y, en cambio, el tiro les salió por la culata al "gober" y su "héroe".

Varios quedan enlodados en este viaje al pasado: gobernadores, empresarios, procuradores, abogados, jueces, y periodistas. Lo que suscita las siguientes reflexiones:

1) De nuevo, debe condenarse el espionaje telefónico que por lo visto está fuera de control. Habría que investigar quién espió, cosa que en este país parece imposible (nunca se llega a saber). Mas nada de ello nulifica el contenido de las conversaciones ni sus implicaciones políticas, como quisieran el gobernador y sus apologistas priístas y verdes.

2) Podemos suponer que el vasallaje político del gobernador poblano con el empresario Kamel Nacif se debe en buena parte a que éste ayudó a financiar la campaña de aquél. No fueron solamente las "bellísimas botellas de coñac" que le mandó Nacif a Marín (y que algunos sugieren que en realidad se trata de niñas).

Ese es justamente uno de los riesgos más graves del financiamiento privado en las campañas electorales, que los donantes después les cobran los favores a sus apadrinados, obligándolos a promover sus intereses particulares, caprichos y venganzas personales, así tengan que violar la ley y corromper la justicia -en este caso, la pobre juez, que se puso a trabajar cuando "tenía que estar de vacaciones".

3) El "cojonudo" gobernador, a quien no le "tembló la mano" para torcer la ley para complacer a su padrino empresarial, violando los derechos humanos de la periodista, se queja ahora de que sus derechos humanos se violaron a través del espionaje telefónico. Y afirma que, antes que leer chismes, tiene "cosas más importantes qué atender" (como echarse "bellísimas botellas de coñac" y secuestrar más periodistas, supongo, pues "la trae contra ellos"). Su vocero dice que el operativo-venganza que su jefe ordenó es un asunto "entre particulares" (tesis compartida por el siempre avispado diputado Jorge Kahwagi). Por lo visto ese argumento se ha puesto de moda para eludir las responsabilidades.

El vocero también sugirió que podría ser un montaje (lo que también está de moda), pues el gobernador suele hablar con un léxico cortés, y no con majaderías. No puede ser el de las grabaciones. Un agudo vocero, digno de su jefe.

4) Sabemos que militar en tal o cual partido político no garantiza honestidad ni condena a la ilegalidad. Pero ahora se trata de un militante priísta -madracista, para más señas- por lo cual el PRI debería explicarnos cómo le hace para designar a sus candidatos, que salen tan buenos. El PRI está acostumbrado a proteger a su gente, a irse por la tangente, e incluso exaltar la "altura de miras" de sus corruptos. Por lo cual centra su atención exclusivamente en el hecho de que el gobernador y su padrino fueron objeto de espionaje telefónico, sin dar mayor importancia a lo que revelan las conversaciones, un "chismito", dice Emilio Chuayffet.

Defienden su privacidad para, desde ella, cometer abusos y tropelías sin que se entere la molesta prensa. Pero agregado a lo de Arturo Montiel, los grotescos excesos de Marín serán un nuevo lastre para el partido, pues es imposible separar los abusos de poder de los partidos que los cometen. Si el PRI reconociera el atropello de su gobernador y exigiera su renuncia, quizá podría salvar algo de dignidad. Pero es mucho pedir. Se trata de un personaje muy cercano al abanderado tricolor. En todo caso, mientras más tarde en caer Marín, peor será para el PRI.

Por su parte, Pablo Salazar Mendiguchía (gobernador chiapaneco postulado por el PRD y PAN) quedó exhibido en el penoso papel de mensajero e intermediario de Nacif para mejorar su imagen. Otro vergonzoso indicio del poder económico sobre el político.

5) El gobernador Mario Marín le asegura a su jefe Kamel Nacif que en Puebla "se respeta la ley y no hay impunidad". Más bien la ley se tuerce, y de qué manera. Pero ahora se presenta una nueva oportunidad para que en Puebla -y el país- se aplique la ley, se combata la impunidad, haya rendición de cuentas, tanto del gobernador como su jefe empresario, que pudo haber incurrido en varios delitos.

¿La riqueza garantizará la impunidad de Kamel Nacif? ¿Alguna autoridad nacional podría atraer el caso, como lo sugirió el vocero presidencial? Aunque eso, ya lo sabemos, puede servir sólo para hacer tiempo dada la fragilidad moral del gobierno federal. O tal vez prospere el juicio político solicitado por el Congreso federal. Pero la principal incógnita es si los poblanos, ahora que ya vieron desnudo a su mandatario, van a tolerar con estoicismo la vergüenza -y el peligro- de seguir gobernados por alguien así.

cres5501@hotmail.com

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